Después de haber contrastados las opiniones y
experiencias de todas la entrevistas, se puede decir, en mi opinión, que la situación
de hoy día de los ingenieros industriales está en una transición. Pues como
siempre se ha escuchado, son ellos los que poseen un mar de conocimiento con un
centímetro de profundidad; pero esto no quiere decir que sea una limitación.
Por el contrario, es algo que bien formado y reforzado con un pensamiento sistémico
puede marcar la diferencia en el mercado laboral. Es por esto que en ocasiones
ingenieros ocupan cargos de otras carreras por el simple hecho de poder
conectar y ver las situaciones de forma general (macro); de esta forma se
pueden tener en cuenta aspectos que en un principio no se creían relevantes
pero que después de analizarlos detalladamente, juegan un papel o repercuten de
alguna manera en la finalidad de lo que estemos por realizar.
Es de suma importancia recalcar el papel que tiene el
pensar verde. Es decir que no todo puede ser reducir costos y tiempos; en el
futuro, el ingeniero industria debe estar en la capacidad de poder calcular o
entender el impacto que puede tener en el medio ambiente algunas acciones que
se llevan a cabo en la industria y que
de la mano de la nuevas tecnologías emergentes se pueda reducir al mínimo los
daños medio ambientales que se puedan llegar a generar en la industria. Es claro
que para esto el ingeniero debe siempre estar a la vanguardia de los nuevos
desarrollos en tecnología que se llevan a cabo alrededor del mundo. Esta es una
de las mayores cualidades que debe tener un ingeniero industrial del futuro; y
como lo dijo mí entrevistado, el ingeniero que marca la diferencia es aquel que
está vivo (analítico, líder, siempre en constante movimiento).
Para concluir, se puede decir que después de esta
experiencia pudimos darnos una idea de lo que nos depara y que la vida laboral no es sencilla, por esta razón,
no podemos quedarnos quietos. Desde ya tenemos que ponernos metas reales y
saber que somos nosotros los únicos que podemos hacer la diferencia. El tiempo
corre y no espera a nadie.